El problema económico de Venezuela

Venezuela tiene más de dos años de hiperinflación, un fenómeno económico que corroe las bases políticas, sociales y hasta humanas de la población, y cuyas consecuencias han producido el deterioro de la situación social que se manifiesta en muertes por desnutrición y enfermedades, hasta la migración más grande de la historia de ese país, según la Encuesta Condiciones de Vida, Encovi.

Conocida como la depresión económica venezolana o el colapso económico del país, lo cierto es que el problema económico de Venezuela tiene sus orígenes en un modelo de gestión en el que la intervención del Estado ha sido en todos los estamentos de la vida cotidiana, la cual se suma al populismo y a la corrupción más generalizada.

Una crisis en todos los sectores

Desde el año 2012 comenzó el deterioro que se advirtió en los principales indicadores macroeconómicos, producto de unas políticas centralizadas y dirigidas principalmente al control cambiario para evitar la fuga de divisas, de capitales, controlar las exportaciones, una serie de expropiaciones de empresas y fincas agropecuarias, nula inversión en sectores productivos, mayor dependencia de las exportaciones, entre otros.

El problema económico de Venezuela produjo la detonación de una crisis que se extendió a diferentes sectores, entre los que están la crisis energética, la crisis financiera, la escasez de alimentos y medicinas, lo cual se convirtió en un círculo vicioso que produjo un control de precios para evitar el alza de los artículos de primera necesidad y el incremento de un mercado negro cambiario debido al cambio oficial controlado por Cadivi.

El problema económico de Venezuela

El problema económico de Venezuela y las medidas que lo profundizaron

Pero Venezuela había estado advertida de un posible colapso económico, toda vez que su economía había dependido, luego del boom petrolero de los años 70, de las exportaciones de petróleo y sus derivados, y de la importación de productos para abastecer consumo de bienes de primera necesidad, sin considerar la inversión para generar crecimiento económico.

No obstante el largo período de bonanza petrolera, Venezuela adquirió una deuda externa importante entre 2005 y 2010, sufrió los embates de una mala administración de sus ingresos, se hizo más dependiente de los ingresos por la venta del petróleo, y la principal empresa petrolera del país,  Pdvsa, pasó a ser del control total del gobierno, quien hizo de esta una especie de caja chica para el financiamiento de los programas populistas promovidos por el gobierno de Hugo Chávez Frías.

En manos de la administración Chávez Frías, el problema económico en Venezuela se profundizó, pues al frente de los principales ministerios y organismos de administración de dinero, bienes y servicios estaban los militares que habían sido compañeros del presidente en el fallido golpe de Estado de 1992.

Los primeros signos de inflación en Venezuela

En el año 2007 la inflación cerró en 22.45%; en año 2008 la inflación anual aumentó a 31.9%, con el aumento de los precios del petróleo en más de 100 dólares por barril, la inflación en 2009 bajó a 26.91%.

Paralelamente se experimentaba una fuerte caída de la producción petrolera que afectó los ingresos, que con los gastos que produjeron las expropiaciones, el control de precios y las políticas del gobierno populista hizo que la inflación en 2010 subiera a 27,35%.

El problema económico en Venezuela ahora se evidencia en:

  • Aumento del gasto público.
  • Mayor nómina de empleados públicos por expropiaciones de empresas.
  • Nóminas paralelas para el pago de grupos adeptos al gobierno.
  • Compra con sobreprecio de productos importados para los programas alimentarios de las clases más vulnerables.
  • Precio de la gasolina y de servicios públicos prácticamente simbólico.
  • Saqueo de las reservas de divisas por la corrupción descontrolada.
  • Niveles de hiperinflación que alcanzaron más de 3.000% en 2019.
  • Éxodo masivo que llegó a 4 millones de personas también en 2019.
  • Niveles de pobreza nunca vistos, pues supera 80%.
  • Familias que comen de la basura apostada al frente de restaurantes y panaderías.

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