¿Conoces las patologías oculares más comunes?

Las nuevas tecnologías nos han proporcionado muchos beneficios, pero también conllevan algunas contraindicaciones, como en el caso de aquellas personas que dedican buena parte de su tiempo laboral o de ocio (e incluso de ambos) a permanecer delante de una pantalla. La vista se resiente y por ello es aconsejable acudir a una revisión oftalmológica cada cierto tiempo, con el propósito de comprobar que todo lo referente a la visión está correcto y realizar un diagnóstico precoz de posibles problemas. Existen muchas patologías oculares muy comunes y de tratamiento médico o quirúrgico eficaz siempre y cuando sean detectadas a su debido tiempo.

Antes de detallar cuáles son las patologías oculares más comunes, debemos indicar que éstas se pueden manifestar de muchas formas (pérdida de visión o visión borrosa, dolor, ojo rojo, lagrimeo) e, incluso, no dar síntomas en algunos casos. De no ser atendidas adecuadamente, estas patologías oculares pueden agravarse y derivar en situaciones críticas que puedan tener un importante impacto en la calidad de vida. El oftalmólogo será el encargado de valorar cada situación médica.

Las patologías que afectan a las estructuras oculares, como la córnea, el cristalino, la retina, el nervio óptico, los párpados etc., pueden tener diferentes grados y causas. Así pues, su origen puede ser genético, ligado a la edad, al estilo de vida (uso de pantallas, alimentación poco equilibrada, sedentarismo, exposición al sol…), a enfermedades sistémicas, a infecciones, a traumatismos o a la combinación de varios de estos factores. Por poner un ejemplo: la miopía o la hipermetropía suelen ser defectos refractivos comunes en niños y jóvenes y muchas veces se asocian a la herencia genética, mientras que la presbicia o “vista cansada” aparece debido al envejecimiento del ojo.

Patologías más comunes 

¿Cómo evitar padecer estas patologías o minimizar su impacto? El mejor consejo está en acudir a revisiones oculares con cierta frecuencia, especialmente en el caso de los niños o de los mayores de 40 años y en aquellas personas con antecedentes familiares, que usan gafas o lentillas o que padecen otras enfermedades que puedan afectar de manera secundaria a los ojos, y, por consiguiente a la visión. Asimismo, siempre y cuando haya una molestia o alteraciones en la visión, debemos ir al especialista para que haga una valoración. Hay que tener en cuenta que la evidencia de los síntomas no siempre está directamente relacionada con la gravedad del daño ocular, por lo que resulta determinante acudir al oftalmólogo.

Aunque hay una gran variedad de patologías oculares, a continuación detallamos en un breve listado algunas de las más frecuentes a tenor de las consultas que reciben los oftalmólogos: miopía, hipermetropía, astigmatismo, orzuelo, ojo seco, queratitis, ojo vago, cataratas, glaucoma, presbicia, degeneración macular asociada a la edad, retinopatía diabética y desprendimiento de retina.

Según algunos estudios médicos, más de la mitad de la población mundial padece algún tipo de patología ocular, y la mayoría de estas personas deben llevar gafas o lentillas o requerir otros tratamientos. Por este motivo es importante tomar conciencia de la vital importancia de someterse a revisiones oculares rutinarias, puesto que la mayoría se pueden corregir o limitar sus efectos con una correcta atención por parte del oftalmólogo.

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