El tiempo en sus manos

Desde el inicio de los tiempos, nuestros antepasados trataban de predecir el tiempo explorando el firmamento y las estaciones del año. A medida que la civilización fue desarrollándose, la medida del tiempo fue tomando cada vez más relevancia. Así se desarrollaron técnicas, cada vez más complicadas para conseguir una medida precisa del tiempo.

El reloj solar fue el primer reloj conocido por el ser humano. Sin embargo, se le atribuye a Galileo Galilei al descubridor o al inventor del reloj. Luego fueron aplicados a las torres o paredes.

Luego de los años, el primero en construir relojes de bolsillo fue Pedro Bell de Núremberg; su aspecto les valió el nombre de «huevos de Núremberg». De hecho, los primeros diseños eran los relojes hombre, pues eran los caballeros quienes realmente lo usaban.

Por otro lado, existen evidencias que indican, que en respuesta a un encargo que la reina de Nápoles realizó el 8 de junio de 1810, Breguet ideó y elaboró el primer reloj de pulsera de la historia denominado: el reloj Breguet N.º 2639

El poder del tiempo

Los relojes eran, sin embargo, propiedad privada y reservados durante mucho tiempo a la más alta sociedad de manera exclusiva, dado el alto coste de la fabricación de dichos instrumentos de medida. No es hasta la llegada de la industrialización cuando los relojes se sitúan al alcance de la población en general.

El primer reloj automático (en forma de reloj de pulsera con péndulo de inercia) fue inventado en 1923 por John Harwood. Más adelante, Rolex construyó un reloj automático con un rotor de cuerda unilateral y lo patentó. En este principio se basan los mecanismos que hoy en día encontramos en los relojes automáticos comunes.

Del bolsillo a la mano

El reloj de pulsera es una adaptación y, por tanto, un invento posterior al reloj de bolsillo. El paso al reloj de bolsillo al de pulsera no fue algo que ocurrió de la noche a la mañana. A los inventores les tomó tiempo, pues lo que se buscaba era practicidad. La historia del reloj de pulsera se remonta a principios del siglo XXV. En ese entonces, los relojes móviles eran fabricados por Peter Henlein en forma de relojes de bolsillo.

Estos relojes fueron posibles gracias al descubrimiento del muelle de tracción, el cual permitió sustituir el péndulo por la transmisión y el volante como elemento para marcar el ritmo. Gracias a este invento, se consiguió reducir el tamaño de los relojes. En general, sin embargo, los relojes de bolsillo seguían predominando. No es hasta comienzos del siglo XX cuando el reloj de pulsera comienza a dominar.

Cartier Santos confeccionó es uno de los primeros modelos de reloj de pulsera que existieron para caballeros. Por otro lado, a lo largo de la primera guerra mundial el reloj de pulsera se impuso entre los militares y finalmente también en la sociedad civil llegándose a convertir en un estándar una vez finalizada la guerra. Y así ha ido evolucionando los relojes hombre a lo largo de la historia.

Se podría asegurar que no existe un caballero que no haya tenido en su vida por lo menos un reloj de bolsillo o los más comunes hoy en día, un reloj de bolsillo.

Reloj de pulsera

Tiempo y distinción

Ya sabemos que los relojes al inicio de su uso, fueron confeccionados para hombres de la alta sociedad, pues era sinónimo de riqueza y elegancia. Hoy en día, cualquier caballero puede llevar en su muñeca un reloj que lo acompañe en su día a día, sin importar el estrato social, la edad o profesión.

De hecho, las tiendas físicas o incluso los escaparates virtuales cuentan con una gran variedad de marcas y diseños. Ya que con el tiempo los relojes de pulsera de hombre, pasó de ser un elemento de lujo a ser un accesorio casi indispensable en la vida del ser humano.

A diferencia de sus inicios, los relojes tienen un costo accesible para cada presupuesto, los hay desde los 10 euros hasta 900 euros, siendo estos últimos los de lujo o alta gama.

¿Qué se busca en un reloj?

A la hora de comprar un reloj en el caso de los caballeros, lo que ellos buscan es que se adapte a su estilo de vida o actividad que realicen. Por ejemplo, si el caballero realiza deportes de manera eventual, seguramente buscará un reloj de pulsera, que marque sus pulsaciones, tenga conteo de pasos, que pueda conectar con el móvil y hasta recibir llamadas.

Siendo estos modelos digitales, los más buscados en las tiendas físicas o escaparates virtuales.

Mientras que, si el caballero es más casual, seguramente estará interesado en un modelo de manecillas (analógico) en lugar de ver la hora de manera digital.

De hecho, lo más usual en los caballeros es que tengan más de un modelo de reloj. Ellos buscan que el reloj que esté acorde con cada ocasión. Es decir, uno para la oficina, otro para hacer deporte y otro para eventos formales.

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